Lenin nació en Simbirsk, Rusia, el 10 de abril de 1870. Su apellido real era Ulianov y su padre era un alto funcionario en el sistema educativo de la zona. Debido a que el padre de Lenin había ascendido a las filas de la nobleza rusa, Lenin creció en circunstancias bastante privilegiadas. Aunque él luchara en su etapa adulta para una revolución por las clases inferiores de trabajadores, lo cierto es que él no vino de un fondo tan trabajador como afirmaba en ocasiones.

Lenin recibió la educación típica dada a los hijos de la clase alta rusa. Sin embargo, cuando era joven, empezó a desarrollar puntos de vista políticos radicales o extremos en desacuerdo con la forma de gobierno rusa existente.

En 1897, Lenin fue detenido, pasó algunos meses en la cárcel y finalmente fue condenado a tres años de exilio en la remota región de Siberia. Poco después de que Lenin fuera liberado de Siberia en el verano de 1900, se trasladó a Europa. Pasó la mayor parte de los siguientes diecisiete años allí, moviéndose de un país a otro frecuentemente.

Un movimiento marxista se había desarrollado en Rusia durante la última década del siglo XIX. Fue una respuesta al rápido crecimiento de la industria, las ciudades y el proletariado. Sus primeros portavoces intelectuales fueron las personas que se habían apartado de confiar en los campesinos de los pueblos y campiñas rusos y depositaron sus esperanzas en el proletariado. Ellos apuntaban a una revolución que transformaría a Rusia en una república democrática.

Durante la Primera Guerra Mundial Lenin vivió en Suiza, costó mucha negociación y coraje para que Lenin y un grupo de revolucionarios rusos de ideas afines viajaran de Suiza a Rusia a través del país enemigo de Alemania, pero finalmente lo consiguieron.

Una vez que regresó a Rusia, Lenin trabajó constantemente para utilizar la situación revolucionaria que había sido creada por la caída del zar y convertirla en una revolución proletaria que llevaría a su propio partido al poder.